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ciudad / urbanismo

Dos lugares nuevos, ¿próximos?, en l’Hospitalet de Llobregat / Barcelona

Olvidemos el “cuanto más mejor” y volvamos al “menos es más”

Este análisis parte de la elemental consideración de que un edificio ocupa un lugar en la ciudad y de que un conjunto de edificios constituye un fragmento de ciudad. Hablamos de ciudad, edificios, espacio público, mobiliario urbano… y la gente que los vive.

Plaza Europa: Ámbito de 30 ha, 28 torres de entre 10 y 25 pisos, 150000 m2 de oficinas y 150000 m2 de viviendas que suponen 1500 viviendas y dos hoteles.

Ciudad de la Justicia: Ámbito de 5 ha, 8 edificios de entre 6 y 14 pisos, 230000 m2 de oficinas de actividades judiciales y empresariales.

1. Plaza de Europa y Ciudad de la Justicia

L’Hospitalet de Llobregat presenta muy próximos entre ellos dos casos que permiten analizar dos modos urbanos de resolver nuevos fragmentos relevantes de su ciudad. En una misma mañana un paseo a pie nos lleva del nuevo sector de la plaza Europa al de la nueva Ciudad de la justicia.

¿Por qué fijarnos ahora en estos dos fragmentos nuevos de ciudad? Ambos ámbitos presentan coincidencias y diferencias que nos permiten distinguir dos casos distintos a la hora de entender las transformaciones urbanísticas como procesos unitarios, de proyectos y de obras.

2. Coincidencias y diferencias

Las dos transformaciones son casi simultáneas en el tiempo, tienen una gran dimensión tanto física como representativa, su interés es local y también supralocal.

La integración en la ciudad es muy diferente en cada caso, tanto en el tratamiento de la edificación como en el del espacio público. Pero lo más distintivo es la forma diferente de plantear el proceso de proyecto y ejecución de obra en el tiempo y en el lugar.

3. Proyecto urbano, ¿proceso de adición o proceso de ilación?

Interesa el análisis comparado entre los dos procesos de proyectación. En el caso de la plaza Europa el proceso consiste en la adición de proyectos distintos en tiempos casi sucesivos pero no simultáneos. En la Ciudad de la Justicia el proceso se plantea con un proyecto unitario y ejecutado en el mismo tiempo. Este seria un proceso ilativo donde las partes del proyecto, como discurso, aparecen trabadas y ordenadas, consecuencia de unas  decisiones inducidas por otras anteriores.

Así como un proyecto da respuesta a un programa mediante el desarrollo de una idea, también un conjunto de edificios y su espacio pçublico asociado debe ser considerado como un único proyecto que responde a una necesidad urbana. Será el espacio público el que convierte en ciudad ese nuevo grupo edificado. Si un grupo de edificios responde a proyectos diferentes, esa opción genera nuevas relaciones espaciales y funcionales entre los mismos y trae consecuencias desconocidas en el momento de iniciar los procesos. Estas relaciones se convierten en nuevas necesidades a resolver y nuevas complejidades y riesgos a gestionar en el proceso temporal.

4. La ciudad adyacente y la contundencia volumétrica

Una ciudad de polígonos residenciales, infraestructuras como la Gran Vía semienterrada, una zona industrial, grandes centros comerciales y una feria de exposiciones es la variopinta ciudad adyacente en la que hay que integrarse con claridad. La ciudad judicial opta por camuflar sus edificios en altura, anchura e incluso cromáticamente con las torres residenciales y de uso terciario de su entorno inmediato. Más difícil lo tienen los edificios de la plaza Europa que acaban agrupándose entorno a una nueva y enorme rotonda de planta elíptica con altas torres de alturas similares pero con arquitecturas diversas que poco hablan de la ciudad colindante.

En ambos casos la edificación se presenta como unos contundentes volúmenes que comparten la voluntad de ser imponentes. Buscan el carácter adecuado a la función para la que sirven (juzgados, edificios terciarios emblemáticos,..).

A la plaza Europa aparece en el paisaje urbano una imagen de ciudad inconexa con cualquier entorno próximo e incluso lejos de cualquier referencia a la tradicional ciudad mediterránea en la que lo edificado encuentra su equilibrio gracias al valor del espacio público.

Por el contrario en la Ciudad de la Justicia el proceso ilativo en el proyecto y el valor catalizador del espacio público conduce a una sensación de pertenencia al lugar de fácil asimilación a las tramas urbanas vecinas.

5. La visión conjunta y la relación entre los edificios

La presencia de un nuevo lugar urbano tiene dos registros complementarios: el conjunto frente a la individualidad y la relación de cada edificio con su vecino.

En una ordenación basada en la yuxtaposición de singularidades se genera un tipo de relaciones tensas que traspasan esa cualidad a la percepción del conjunto. Escala, volumetría, lenguaje o materiales son opciones individúales que se rebelan unas a otras.

En una ordenación que procede de la descomposición del conjunto inicial de edificios que se complementan unos con otros se pone el valor en la relación de las partes entre sí y, sobretodo, en el espacio público que las une y separa al mismo tiempo.

La relación entre lo construido y el espacio exterior que lo envuelve es la garantía de la vida de un lugar urbano. Las variables a proponer en el espacio público (escala, materiales, densidad, usos, vegetación,…) no deben fijarse sin ver cómo se sirven mutuamente con los edificios con los que contacta.

6. El contacto de los edificios con el espacio público

El encuentro entre el plano horizontal de la calle y el vertical del edificio es concreto y tiene una medida, un material y una forma. En su definición, tan importante es el proyecto del edificio como del espacio público. Por tanto parece obvio que o se piensa en un mismo proceso o bien conviene no ir superponiendo decisiones o detalles constructivos que generan conflictos y juntas no siempre necesarias (peldaños, cambios de pavimentos, parterres, mobiliario urbano excesivo, señalización,…).

7. El espacio público entre los edificios

En la plaza Europa, mucha intensidad en el diseño de una calle o plaza no garantizará su éxito social, al contrario, con la experiencia de las últimas décadas se puede generar una desconfianza por la excesiva rigidez y construcción de un lugar que debe servir para funciones diversas y no siempre previstas.

Sin embargo, en la Ciudad de la Justicia, la buena proporción, claridad espacial, comprensión de los recorridos y los usos de partes bajas de los edificios hacen de un espacio público un lugar de transición entre el interior de los edificios y el resto de la ciudad al que éstos pertenecen.

El tiempo de análisis del proyecto no debe traducirse en la adición de decisiones sino en la selección de aquellas que simplificando ofrecen más respuestas abiertas, un único material que se adapta a las topografías, accesos, usos, un tipo de vegetación adecuada a lo urbano, con un marco de plantación idóneo para su desarrollo futuro,…, huyendo de excesos.

8. El mobiliario urbano

Pensar el espacio público no implica llenarlo de cosas, formas y materiales que no sólo no dan respuesta a las necesidades cambiantes de la ciudad sino que, como se decía en el punto anterior, generan nuevos conflictos de mantenimiento o limitan las libertades de uso no previstos.

Se requieren objetos en el espacio público con fines muy concretos: sentarse, aparcar la bici, beber agua, iluminar o recoger la basura. Hay que tomar otra decisión: ¿queremos que sean algo más? Si la respuesta es que sí, ahí comienzan las imposiciones, los riesgos y las limitaciones. El espacio público deja de servir a la ciudad y adquiere un protagonismo que resta vida al diálogo abierto con el entorno construido del que forma parte. Demasiado mobiliario, elementos muy diferentes con funciones iguales, o a veces sin función, servicios técnicos no siempre domesticados, todos ellos son fruto de decisiones que deben ser bien pensadas.

9. Preguntas más frecuentes

A modo de conclusión, puesto que el pensar es ante todo un proceso de interpelación, se proponen las siguientes cuestiones para seguir el proceso de ilación ahora en la reflexión:

¿Los dos lugares son muestra de modelos de manifestación económico/social diferenciados?

¿Es indisociable el espacio público de los edificios que lo envuelven?

¿Es necesario recuperar en el diseño de espacio público el criterio de “menos es más”?

¿Cómo puede participar más el ciudadano en los proyectos de ciudad y espacio público?

Junio 2011

Fidel Vázquez Alarcón, @fidelvza

Ramón Vázquez López

DOCUMENTO COMPLETO CON MÁS IMÁGENES, EN PDF: dos lugares nuevos en l’Hospitalet de Llobregat

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