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espacio público

Mirar, entender, hacer lo mínimo y pensar en el mantenimiento: Plaza Léon Aucoc, Lacaton & Vassal

Un ejemplo de actitud frente a la intervención en un espacio público. Se trata de una propuesta que no lo parece. Mirar, entender, hacer lo mínimo y pensar en el mantenimiento: Plaza Léon Aucoc, Burdeos, 1996, Lacaton & Vassal

“… a muchos les puede parecer que la arquitectura de Lacaton & Vassal es algo naïf, porque sus ojos, ciegos a consecuencia de un exceso de arquitectura de salón, están imposibilitados para ver la radicalidad de lo sencillo y la belleza de lo evidente. Con el tiempo, sin embargo, la ceguera desaparecerá y el perfil de lo esencial se hará visible.” Ilka & Andreas Ruby en revista n21 de 2G Lacaton & Vassal, editorial GG.

Comparto una memoria que los arquitectos proponen  para explicar su propuesta. Es una estrategia y después de años de excesos nos conviene considerarla como la manera más sensata de progresar en el espacio público: con atención, cariño y sin prisas, por mucha disponibilidad económica que se tenga (o se huviese tenido). Poder hacer algo no implica estar obligado a hacerlo. La reflexión sobre la conveniencia de la transformación de un espacio público o sobre su intensidad debe estar en la propia respuesta a la pregunta que origina un proyecto. Ahora no hacer nada puede parecer la única salida, pero por ese motivo creo oportuno reconocer el valor de propuestas como las de la plaza Léon Auroc de Burdeos. Tan sólo las fotos del sitio en una publicación al uso no harían fijarnos en él como un ejemplo de esa arquitectura del exceso que hasta ayer ocupaba los espacios públicos disponibles de nuestras ciudades.

Texto de los arquitectos explicando su intervención, de hace 16 años:

“Esta intervención se enmarca en un plan de “embellecimiento” de varias plazas, iniciado por el Ayuntamiento de Burdeos en 1996.

Nos encargaron la reforma de una de las plazas, la plaza Léon Aucoc, en el popular barrio de la estación de Saint-Jean.

Cuando visitamos el emplazamiento por primera vez, constatamos que era ya muy hermosa: una plaza de forma irregular, rodeada de árboles, con bancos, un espacio para jugar a la petanca y casas con fachadas sobrias pero bien compuestas alrededor. Pasamos largos ratos observando lo que ocurría y hablando con algunos de sus vecinos.

Por su ubicación, la gente que reside en ella, así como por su arquitectura sencilla y ordenada, la plaza Léon Aucoc se asemeja a una plaza de pueblo. Es un bello ejemplo de arquitectura suburbana y de hábitat colectivo social.

La grava del espacio central está perfectamente contenida por su límite de granito y su calzada de asfalto. Es un pavimento menos duro que  el adoquín o la piedra, sobre el cual son posibles actividades  tan diferentes como la pelota o la petanca. Es un suelo permeable en el que los árboles no tienen necesidad de alcorque.

El atractivo de esta plaza reside en su autenticidad. Tiene la belleza de lo que es evidente, necesario, suficiente. Su sentido se manifiesta con claridad, la gente se siente en su casa.

Es también una plaza frágil, un lugar delicado, donde existe un equilibrio. Los pocos inconvenientes que observamos no justificaban cambios importantes. Reina una armonía y una tranquilidad moldeada por los años.

Nos planteamos qué mejoras podían realizarse, y nos pareció que la plaza era hermosa en su estado actual. No nos encontramos ante una situación de degradación ni precisaba reformas urgentes.

¿A qué hace referencia el concepto de “embellecimiento”? ¿Se trata de reemplazar un pavimento por otro, un banco de madera por uno de piedra, un diseño más actual, o unas farolas más a la moda?

Una actuación de este tipo no tiene razón de ser en este lugar, ya que las cualidades propias de la plaza provienen de su autenticidad y de su ausencia de sofisticación, de la calidad y el encanto de las condiciones de vida existentes. La plaza ya es hermosa.

Por lo tanto, las respuestas debían ser concretas. Nuestro proyecto se limitó a proponer trabajos sencillos e inmediatos de mantenimiento (cambiar el suelo de grava, prever limpiezas periódicas, podar los tilos, etc.), con la finalidad de mejorar el uso de la plaza y satisfacer a los vecinos.”

Esta memoria redactada por los arquitectos a los que se les pidió que interviniesen en la transformación de un espacio público para mí es un ejemplo de que aquello que se explica bien es aquello que se ha pensado bien, y es por eso por lo que se entiende fácilmente.

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