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ciudad / urbanismo

Mercat dels Encants de Barcelona, máxima vitalidad en un lugar no planeado

Desde 1929 este Mercat dels Encants de Barcelona de objetos usados es un lugar de máxima vitalidad que incomoda al modelo urbanístico y a la vez es escuela de valores humanos en tiempos de reciclaje forzoso.

Este texto surge tras una de tantas reuniones de motivación urbanística, esto es, analizar un lugar y su estructura de la propiedad, proponer una transformación de usos y física, y programar su ejecución en un tiempo determinado. O algo así, siempre es  algo así. Iba en dirección a Montbau, en busca del 10, autobús que resigue fiel la magnífica trama del Ensanche, o sea, urbanismo real y del bueno. Pero lo cierto es que me desvié al llegar a la polémica plaza de las Glories de futuro incierto y ejercí de ciudadano que escapa de cualquier urbanismo y entré en el Mercat dels Encants de Barcelona (Fira de Bellcaire), mercado estable de objetos usados que ocupa este lugar desde 1928.

Huyendo del urbanismo dibujado y planificado, personas y objetos de todo tipo en pura interrelación, buscan el intercambio en este mercado municipal histórico. Se hace uso de un espacio que parece desaparecer cada día ocupado por la vitalidad del comercio puro y vuelve a aparecer cada noche cuando se retira. Lo que podrían ser sus calles es el negativo de lo ocupado por las tiendas, aparadores destartalados, los propios objetos amontonados en venta, o cualquier elemento/mobiliario necesario para que provoque al comprador a tocar y a ser cautivado.

Los pasos/calle se protegen inteligentemente con lo que pueden, con telas, con plantas enredaderas sobre estructuras tan improvisadas y eficaces como el espíritu del lugar. Tienen el mismo lenguaje arquitectónico del mercadillo, por adición, fruto del reciclaje y voluntariamente elemental, próximo al barraquismo en sentido nada peyorativo.

Este es un lugar de contrastes en el que visiones con la emblemática arquitectura que le rodea de fondo, como la torre Agbar de Nouvel, todavía lo hacen más urbano y lo ligan a la ciudad. Es sin duda uno de los espacios de la ciudad con una identidad propia más definida.

Todo lo que hay allí es rescatado antes de su destrucción y tiene su opción de ser revendido y reutilizado. Y todos los que están ahí confían en la relación humana más básica del intercambio comercial, casi del trueque. Hay tanta naturalidad que el desorden aparente te lleva de una zona a otra sin imaginar la estructura espacial que lo acomoda. Tan sólo siguiendo los cables y los postes del tendido eléctrico se puede intuir algún orden. Una vez más las instalaciones vistas descubren lo mejor y lo peor de nuestros edificios y ciudades. También vale aquí.

Es una escuela de vida y contacto y por eso un amigo me cuenta que cada año les da a sus hijos unos pocos euros y les acompaña al Encants a que aprendan a buscar, a desconfiar, a regatear si toca y por fin a comprar cualquier gadget u objeto que más allá de su valor material representa valores humanos que sólo pueden verse en lugares como éste.

Veo este lugar tan lleno de vida y no planificado como una provocación en una ciudad como Barcelona en la que su urbanismo ha sido ejemplar, me refiero al Ensanche, y en la que su transformación urbana demasiadas veces parece ser más valorada por su apariencia que por la vida de sus ciudadanos. El Mercat del Encants sigue vivo por el uso intenso, no por su estructura física, y es por eso que el próximo traslado a un emplazamiento cercano a la misma plaza de las Glorias será un reto dado el proyecto arquitectónico tan intencionado y no exento de formalismos y presunciones. Esperemos que la esencia del mercado pueda sobrevivir. ¿Es trasladable la vida de los Encantes Viejos?, ¿se puede planificar algo así desde el urbanismo?

Yo iría pensando en una evolución del modelo de este mercado en la que se incorporen nuevas tecnologías y en la que los espacios públicos disponibles de la ciudad puedan ofrecer alternativas que aprovechen los valores sociales que este ejemplo ofrece desde hace más de 80 años en este emplazamiento.

Recomiendo ver el enlace aquí enlazado del documental “Sinfonia d’un mercat” para ver de primera mano el ritmo circadiario de este mercado a través de cuatro dias diferentes en cada una de las estaciones del año.

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